Yo no lo escribí, simplemente lo ví en un fotolog y me encantó.
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viernes, 15 de octubre de 2010
Tentaciones
[…] Las tentaciones comenzaron a partir de la vieja historia de Adán y Eva, sobre que ellos comieron la manzana prohibida que Dios les advirtió que no debían comer, pero como todos sabemos ellos no obedecieron y la probaron igual; degustando la dulce fruta y el refrescante jugo que esta libraba, pero lo malo a esto es que fueron desterrados de aquel paraíso en el que vivieron por haber desobedecido la orden de su superior. A partir de aquel día los seres humanos somos tentados a cometer grandes pecados, a hacer lo que se nos dé la reverenda gana, pero luego somos castigados brutalmente como Adán y Eva por dejarnos llevar por la tentación. Las tentaciones solo te llevan a querer curiosear cosas de las cuales no debes averiguar, a veces te pueden llevar a hacer locuras de las que no sabías que eras capaz de hacer pero lo haces igual con tal de saber que es o como se siente, pero luego deberás pagar un alto precio por haber cometido el error, el grave error… […]
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jueves, 23 de septiembre de 2010
Qué lástima. Algo tan hermoso y está prohibido. ¿Por qué? No lo sé. Un amor teñido de pecado.
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Cuando me levanté del suelo y lo empujé con mi cuerpo hacía la más profunda oscuridad del callejón, comprendió que había caído en brazos del mismo Lucifer.
Pobrecito…
Pobrecito…
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¿A quién cojones se le había ocurrido dejar tirado en este infierno a un ángel en brazos de un demonio?
Suspiro por
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En aquel momento no era consciente de donde me estaba metiendo. Daba un paso, y otro, y otro al frente, sin saber hacia donde me dirigía, sin tener una meta fijada en mi mente. Simplemente caminaba hacia delante con la cabeza agachada y los ojos clavados en la acera, incapaz de levantar la mirada. Me pregunté si así caminaría a partir de ahora, si en esto se basaría mi futuro, caminando hacia delante, siempre hacia delante pero sin objetivo en la vida, sin sueños, sin deseos, sin sentimientos. Nada que perseguir. Sumido en una soledad y oscuridad perpetua, sólo con la carga de los recuerdos que no volverían a la vida, que habían quedado atrás, muy atrás.
¿Lo que sentía era un justo castigo enviado del cielo? Vaya una tontería. Era demasiado incrédulo como para creerme que Dios se molestaría en joderme la vida simplemente porque me había enamorado de un monstruo, que para mi desgracia, estaba ligado a mí por lazos de sangre.
¿Lo que sentía era un justo castigo enviado del cielo? Vaya una tontería. Era demasiado incrédulo como para creerme que Dios se molestaría en joderme la vida simplemente porque me había enamorado de un monstruo, que para mi desgracia, estaba ligado a mí por lazos de sangre.
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-¿Cómo explicarlo? – hizo una mueca con la boca, pensativo. – Ya lo sé. Un juego. – guardé silencio unos segundos, sin comprender.
-¿Un juego?
-Sí, un juego. Con ganadores y perdedores… y siento decirte que ya ha terminado, Muñeco. – fruncí el ceño, aún más confuso si cabía.
Tom sonrió de oreja a oreja, con la sonrisa más maligna que me había dejado ver en la vida.
-Esto es un Jaque Mate. Lo siento, Muñeco, pero tú eres el perdedor.
-¿Un juego?
-Sí, un juego. Con ganadores y perdedores… y siento decirte que ya ha terminado, Muñeco. – fruncí el ceño, aún más confuso si cabía.
Tom sonrió de oreja a oreja, con la sonrisa más maligna que me había dejado ver en la vida.
-Esto es un Jaque Mate. Lo siento, Muñeco, pero tú eres el perdedor.
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