-¿Cómo explicarlo? – hizo una mueca con la boca, pensativo. – Ya lo sé. Un juego. – guardé silencio unos segundos, sin comprender.
-¿Un juego?
-Sí, un juego. Con ganadores y perdedores… y siento decirte que ya ha terminado, Muñeco. – fruncí el ceño, aún más confuso si cabía.
Tom sonrió de oreja a oreja, con la sonrisa más maligna que me había dejado ver en la vida.
-Esto es un Jaque Mate. Lo siento, Muñeco, pero tú eres el perdedor.
-¿Un juego?
-Sí, un juego. Con ganadores y perdedores… y siento decirte que ya ha terminado, Muñeco. – fruncí el ceño, aún más confuso si cabía.
Tom sonrió de oreja a oreja, con la sonrisa más maligna que me había dejado ver en la vida.
-Esto es un Jaque Mate. Lo siento, Muñeco, pero tú eres el perdedor.
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