lunes, 20 de diciembre de 2010

Aquel viejo tic que Tom sufría en el ojo cada vez que su autocontrol se desmoronaba por hechos inesperados y fuera de su control hizo acto de aparición, que sumado a su boca abierta y a su incapacidad de decir algo que no fueran balbuceos, crearon un cuadro memorable.

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