lunes, 13 de junio de 2011


Capítulo 14.
Entré a la casa y me encontré con Liz. Tenía la mano en la cintura, movía el pié con frenesí y llevaba puesta una bata rosada, bien de señora.
-         ¿A dónde estabas, se puede saber? – preguntó como una madre. –
-         Me parece que tengo 21 años, no 12, eh. – contesté. Luego de unos segundos no soporté más y se lo conté todo, ella parecía más feliz que yo. –
-         ¿Por qué no te casas con este chico? – me contestó, en resumen. –
-         Já. ¿No te parece algo apresurado? – reímos juntas. Hoy sería definitivamente un buen día. El primer capítulo estaba escrito, ahora solo faltaba continuar. –

Harry’s POV.


Caminaba de un lado a otro con el celular en la mano, esperando respuesta. Estaba nervioso, agujerearía el piso si seguía caminando así.
El mensaje era claro: Hey, Camila. Me preguntaba si estarías interesada en venir hoy a vernos tocar con los chicos. Espera… ¿sabías que tengo una banda? No había mucha ciencia, era algo fácil de responder. No podía tomarle mucho tiempo. Pero ¿qué tal si no quiere y no quiere herirme contestando que no?
Me tiré en la cama, no había mucho más que hacer que esperar. El celular vibró en la mesa de luz. Lo sabía. Claro que quiero, Judd. Dime dónde y cuándo y estaré ahí. Oh, sí, otra cosa, te extraño. - ¡Sí! – exclamé solo. Definitivamente no estaba bien, comenzaba a hablarle a la nada.
Es hoy a la noche, puedo pasarte a buscar. Oh, sí, otra cosa, yo también te extraño. Enviar.
Mensaje nuevo ->Abrir. Lo sabía, siempre lo haces. Apuesto a que ocupo tu cabeza todo el tiempo.
Mensaje nuevo -> Abrir. Eso fue broma, por si no lo notaste.
Bueno, tienes razón de todos modos. Enviar.
Mensaje nuevo ->Abrir.  ¿En serio? Wow, si no tienes nada mejor que hacer que pensar en mí, entonces estas en problemas. ¿Y qué estás pensando ahora mismo?
Que te amo… Borrar, borrar. En que quiero que vengas a vernos, solo eso. ¿Tú? Enviar.
Mensaje nuevo -> Abrir. En nada específico.
Mentira, quiero saber. Enviar.
Mensaje nuevo -> Abrir. Pensaba en que… en que me gustas y en que quiero verte. ¿Feliz?
Más que feliz ;) Enviar.
Nuevo mensaje -> Abrir.  No sé qué ponerme. ¿Elegante o normal?
Hasta de indigente te quedaría bien, así que ve vestida como quieras. Enviar.
Nuevo mensaje -> Abrir. Me sonrojo, y ni siquiera estas diciéndomelo cara a cara.
Es mi poder con las mujeres. Enviar.
Nuevo mensaje -> Abrir. Ya tenías que arruinarlo. De todos modos tengo cosas que hacer, así que deja de hacerme gastar crédito. Te espero en mi casa a las 8 ¿Ok?
Sin falta. Enviar.

Camila’s POV.

Genial, teníamos una especie de cita, debería sentirme feliz, pero me siento nerviosa como la mierda.
Comencé a inspeccionar mi armario… ¿Jeans y remera? ¿Una pollera con calzas? ¿Un vestido? ¿Qué tal una bolsa en la cabeza? Iba a conocer a sus amigos, era importante.  
-         ¿Qué tal si no les caigo bien, Liz? – Elizabeth estaba conmigo, ayudándome a encontrar la ropa adecuada. La pobre ya debía tener el cerebro calcinado por todas las cosas que le estaba diciendo. Prácticamente casi ni respiraba al hablar –
-         Todo va a estar bien Cami. ¿Por qué crees que algo debería salir mal? Siempre tú y tu pesimismo. 
-         Es que… es que… es que… Imagina lo horrible que sería hacer el ridículo frente a alguno de ellos. – dije con espanto. Liz me miraba consternada –
-         Lo sé, me ha pasado varias veces. Sabes lo torpe que soy cuando estoy frente al chico que me gusta, pero sin embargo nadie ha cortado conmigo por eso, tienes que confiar. – sentenció, y con sus expresiones le dio fin a la conversación –
Las ocho en punto fueron marcadas en el reloj. Mi estómago comenzó a dar vueltas y vueltas. Había elegido una vestimenta normal. Tenía un pantalón negro de jean, y una remera gris con una estampa bonita. Mis borcegos, infaltables.  El timbre sonó y mi corazón comenzó  a acelerarse.
-         Liz, ve a abrir. – exclamé mientras me miraba al espejo. –
-         Estas hermosa ¿Por qué no le abres tú? –
-         Elizabeth, no molestes y ve a abrir. –
Los pasos de Liz en la escalera eran lo único que se escuchaba en la casa, eso y mis latidos, porque apuesto a que se podían oír hasta en la distancia. Entró a mi cuarto luego de unos minutos con una sonrisa en la casa, me guiñó el ojo y me señaló la puerta.
-         ¿Está ahí? – le pregunté, con horror. –
-         Aham – respondió. – Suerte – sus palabras no me hacían sentir más confiada, lo aseguro. Abrí la puerta y la figura que antes estaba sentada en una silla, se levantó. –
-         Wow. – fue lo primero que escuché decir cuando entré.  – Estas muy… linda. – dijo tímidamente,  yo por mi parte me puse más roja que un tomate. –

No hay comentarios:

Publicar un comentario