sábado, 16 de octubre de 2010

El diario de Ana Frank

[...] La señora Van Daan nunca pierde la ocasión de fastidiarnos. Su última manía es no lavar las cacerolas. Y cuando le toca a Margot lavar la vajilla, la señora le dice, despreocupadamente:
- ¡Vaya, Margot, tienes trabajo para rato! [...]

Hace un momento, apenas terminaba de escribir sobre la señora Van Daan, ella tuvo la ocurrencia de entrar a mi habitación.
¡Tac! Diario cerrado.
- ¿Qué, Ana? ¿No me permites ver tu diario?
- Me temo que no.
- ¡Vamos! ¿Ni siquiera la última página?
- No, ni siquiera la última página.
Me ha dado un buen susto. En esa página ella no aparecía nada favorecida.
Tuya,
ANA


Un hermoso libro que todos deberían leer.

1 comentario:

  1. Me encanta ese libro, me lo leí por primera vez cuando solo tenia ocho años, y desde entonces lo he vuelto a leer varias veces. De hecho, en el cole me han obligado a leerlo, así que estoy con el otra vez..

    Muás de los que suenan fuerte y bonito para ti!

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